¿Proyecto CIVB?

Proyecto CIVB nace en Diciembre del 2016 abordando las consecuencias del híper consumo que existe actualmente en la industria textil y de la moda y como una rebelión al sistema de producción más popular e importante en los últimos años, el famoso fast fashion.

 

Hasta 2016 yo era una verdadera adicta a la ropa, de esas mujeres que tienen 200, 300, 400 prendas en su clóset y nunca tienen que ponerse

Durante un viaje tuve mi primer acercamiento a lo que sigificaba sostenibilidad, segunda mano y consumo responsable y es ahí donde comecé a relexionar y a darme realmente cuenta de que nos hemos convertido en una sociedad hueca, no pensamos acerca de nuestras compras, no reflexionamos sobre si lo necesitamos o si solo estamos comprando en automático. Estas malas decisiones han sido parte de lo que ha llevado a nuestro planeta a colapsar. 

 

Nos hemos convertido en una sociedad zombie, que no se cuestiona, no reflexiona y vive en automático.

 

En 2016 la industria textil y de la moda cerró siendo la segunda más contaminante del mundo, en ese año sentí una gran motivación por hablar acerca de lo que estaba suciendiendo... millones de fashion victims como yo estaban siendo cómplices de ecocidios e injusticias, todo, en el nombre de la moda.

¿Sabías que la industria textil y de la moda en promedio ocupa el 20% del agua dulce disponible en el mundo, al año?

Esto solo en procesos de extracción de materia prima y transformación, aún falta el agua que utilizaremos nosotros en el cuidado de nuestras prendas.

 

Es simplemente una

l o c u r a

 

Muchos no concibimos como es que en pleno 2020 siga habiendo gente que no tiene acceso al agua potable a alimentos limpios, un techo, educación y basicamente derechos humanos pero si les llegan las donaciones de ropa que hacemos. Parte importante de esa respuesta es la s o b r e p r o d u c c i ó n.

 

Te sorprenderá saber (o tal vez no) que en países como Vietnam, China, Indonesia, India y Tailandia  aún existen las "tiendas de raya", que el término "esclavitud moderna" ha sido el indicado para señalar el estilo de vida de los trabajadores en la industria textil en Bangladesh, que las mujeres en Guandong trabajan al rededor de 14 horas diarias, que la India entera padeció una etapa de suicidios masivos de agricultores como consecuencia de las eternas deudas con Monsanto y por supuesto que existen millones de niños explotados en las maquilas.

 

Un infierno, donde no solo esas personas están involucradas, lo estamos todos de manera directa o indirecta, vamos perdiendo los valores, el amor propio, viendo todo como un recurso, afectando de manera irreal nuestros ecosistemas, incluídos ríos, mares, bosques, selvas y animales..

 

Puede parecer terrible y absurdo como es que dejamos que pasen estas cosas. Pero por otro lado perpetuamos estas realidades comprando a empresas y marcas que no ven por los intereses de sus trabajores, el planeta y tampoco de sus consumidores. - Wait... ¿cómo, a mi también me afecta? - Así es, la mayoría de marcas y empresas de ropa han migrado a este sistema de producción con el afán de ser competitivas y tener mayores ingresos, nos empujan como consumidores, a comprar de forma desmedida para intentar alcanzar las tendencias, el cuerpo ideal, el estereotipo de moda... vernos cool, parecer interesantes, las piernas XL, ¿qué las flaquitas son el cuerpo perfecto? No, lo de hoy es ser curvy. Eso, ¿y cuántas tonterías más?

 

Este modelo, este sistema es simplemente agotador.

 

Es hora de detenernos, pensar en lo que necesitamos, volvernos responsables de lo que consumimos, reinventarnos e intentar convertirnos en mejores humanos para poco a poco (o rápido rápido) dejar ir para siempre este famoso y ya obsoleto e insostenible sistema de fast fashion.

 

 

 

 

Carla Ileana Vera Barrón

Fundadora de Proyecto CIVB

 

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