PENSAMIENTOS DE CUARENTENA

Estoy viendo una foto de Ryan Gosling, me hace envidiar su peinado, sus ojos, su sonrisa, pero sobre todo no puedo dejar de ver su outfit; el tipo se viste bien.

 

 

Si no me creen, vayan ahora mismo a Google y busquen “Ryan Gosling best outfits”. Es impecable.

 

Eso me hace pensar que me gustaría vestirme como él. Pero seguramente debe ser carísimo comprar la ropa en las tiendas donde él compra su ropa. Sin embargo, ¿qué pasaría si Ryan Gosling decidiera darle una segunda vida a sus prendas? Por ahí podría ser yo el afortunado que pueda verse como él.

 

Si sus outfits pudieran vivir conmigo su segunda vida, haríamos muchas cosas juntos...

Lo primero que haría sería salir a bailar con mis amigos, y a cada uno de ellos les diría: “mira, Ricardo (o el nombre de alguno de mis amigos), la ropa que traigo puesta es de segunda mano, la usó Ryan Gosling”. Y ricardo me contestaría “Ándale pues, la que yo traigo puesta la usó Jason Momoa”. Entonces todos se reirían, sería conocido como el tipo que cree que usa la ropa de Ryan.

 

Pero no importa si me creen o no, lo que importa es que me vería bien, y me sentiría bien, no solo porque sea la ropa de un famoso, sino porque cualquier prenda, sea de Ryan Gosling o no, merece una segunda vida, una segunda salida al cine, un segundo baile, una segunda mancha de ketchup, un segundo “Qué bonita playera, ¿dónde la compraste?”

Comencemos a darle segundas, terceras, cuartas oportunidades a la ropa, y quién sabe, quizá si todos lo hacemos.. un día podamos usar la ropa de Gosling aunque nadie nos crea.

 

 

 -Adan Brontis

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